Estoy en La Plata. La Plata es una ciudad sucia y rota, que se cae a pedazos, oscura, húmeda y vacía. No tiene pasado ni presente, sólo futuro. El futuro que guarda cada uno de los estudiantes en sus espectativas y sueños. Pero no es más que eso, y mis "vacaciones" en este lugar se tortan monótonas, opacas y sobre todo... solitarias. Porque como ya le dije a mi hermana, soy Isaura (la esclava), o quizás menos que eso y en el único lugar en el que no me siento sola es acá. Acá, en esta silla, en esta computadora, donde por lo menos puedo descargarme y hablar con mis amigos en la lejanía de una fría pantalla. Igual, lo más molesto e incómodo (lo otro es, dentro de todo, bancable) es la situación en la que me encuentro con mis viejos. La situación con mi papá varía, ya que está de a ratos divertido y rompebolas, y de a ratos totalmente indiferente. La verdad que eso me molesta más que nada porque nunca sé si hablarle o no, o cosas así. Con mi vieja es algo parecido, sólo que ella es indiferente siempre, y si no lo es, es para pedirme que haga algo para ella o para mi hermano. Bueno, en general pensé que no ir a Mar del Plata por un año iba a estar bueno, pero por lo menos allá tengo a mi padrino que me quiere un poco más.
En fin, vacaciones de mierda, extraño la monotonía de Viedma porque, aunque sea todo igual, es un poco mejor que esto.
Los odio con todo mi ser por arrancarme de MI ciudad, y en mi mejor momento.
domingo, 19 de julio de 2009
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