No tenerlo es lo mismo que tenerlo.
Hablar de vez en cuando es la misma rutina de estar o no juntos.
Pero el simple detalle de no poder decirle que lo quiero, darle un beso cuando tenga ganas, abrazarlo y hasta acariciarle el pecho desnudo.
Eso es lo que duele a la hora de hacer como que nada pasa,
ni nada pasó.
martes, 31 de marzo de 2009
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