sábado, 7 de marzo de 2009

Un día más en la vida de Maite Bridi.

Me despierto, Sol no estaba en la pieza pero mi papá si.
M: papá sol ya se fue?
P: no, ahora la llevamos a su casa.
Aparece sol, me saluda y se va. Voy a la compu, como es común cuando me levanto y me llega su mensaje. Se quería juntar conmigo, por más que ahora este "en algo" con él. Inocentemente no advertí que su mensaje decía "Antes de que te pongas de novia con persona o lo que hagas te puedo ver? jaja"... "antes de que te pongas de novia". No lo advertí y acepté. Ok, me junto con vos otra vez, otro día más como cualquier otra juntada con vos. Lo llamo, arreglamos. Ok, a las 3 en tu casa. Lo paso a buscar, inocentemente toco el timbre, su mamá se enoja. Fuck, la desperté de la siesta. Vamos a caminar, caminamos, caminamos, y entre otras cosas terminamos sentados hablando en la costa. Empezando a decirme que no confiaba en nadie lo interrumpo y le pregunto si en mí tampoco confiaba. Entre vueltas la respuesta era no. Era una de esas conversaciones en las que te dicen cosas que ya sabías pero que duele mucho más escucharlas. Me preguntó el por qué de mi mirada de bronca, tristeza y amor-odio. "Nada" es la obvia respuesta que dice mediante una palabra "Todo". Todo me pasa. Media cuadra antes de llegar a la casa me abraza fuerte. Me pregunta qué va a pasar si me enamoro de persona. Con las manos y expresiones de mi cara le dije prácticamente "Si me enamoro, me enamoro". Acto siguiente, ésta conversación:
F: te puedo dar algo para que no te olvides de mi?
M (con toda su inocencia idiota) : Qué cosa?
F: (cara de... "me estás tomando el pelo pelotuda?")
M (con toda su inocencia idiota y sin entender mucho la situación): Bueno...dale.
En ese momento me estampa un beso esperado por años. Inocentemente y como si estuviera en alguna película de amor, me quedé helada y en pocas milésimas de segundo le respondí. Sin pensar en el inmenso momento que estaba viviendo, empecé por acariciarle la cara, sintiendo y entendiendo única mente la sensación de mariposas en la panza (que más bien eran elefantes). Terminando ese encuentro tan esperado (por lo menos de mi parte) de sus labios y los míos con un abrazo, me largué a llorar. Creo que ahí caí en la realidad y la felicidad estalló en lágrimas. Me pediste que no llore, y te hice caso. Ya estaba entregada, quería hacer lo que me pidieras que haga, quería no soltarte nunca. Me dijiste que me amabas, me dijiste cuánto te gustaba y lo hermosa que te parecía. Me dijiste también que cuando lloro soy más hermosa todavía, me abrazaste fuerte y me diste muchos besos más. Si, hoy, justo hoy. El único día de estos últimos meses que no tenía una mínima esperanza de que me dieras un beso. Así es, todos los demás días de mi vida estuvimos tan cerca, y nunca nada...Nunca nada! Hoy, que realmente creí que ese momento se había perdido en algún lugar, en alguna situación, en algún planeta lejano. Hoy, que menos me lo esperé. Que, como dijiste vos, hubiera esperado antes que saltes y me des una patada en la cabeza y te vayas corriendo. Más tarde caí en la realidad; el sueño de ir abrazada o de la mano con vos y poder darte un beso cuando guste, fuerte, suave, rápido o lento. Te tuviste que ir y me despediste con el mejor de los besos (o eso creí yo). Y en el momento en que me doy vuelta a mirarte por última vez en el día vos estabas mirándome, y nos acercamos y fuertemente me abrazaste la espalda y me diste (ahora confirmo) el mejor de los besos. Corriendo fui hacia Palito, quiosco querido, a comprar una tarjeta. La llamé a Sol, le dije que tenía que hablar con ella y fui hasta la casa de su novio a contarle. Bastó con verme la sonrisa. "Te lo agarraste". Para qué responderle? Mi sonrisa decía más que mil palabras. Felicidad, aunque ella no respondió a mi de la forma que hubiera esperado. No importó, caminabamos y no pensaba, no hacía más que sonreir, no quería saber nada de mi entorno, no quería saber quien estaba, no quería saber que iba a pasar con persona ahora. Lo único que esperaba era quedarme en ese estado por siempre. Y persona me llama, con ganas de verme, le dije que estaba en la costa y fue. Sol se fue y yo me quedé con él un rato, en nuestros momentos románticos de darnos besos sin importar quién nos vea, en la costa, con un frío en los cuerpos que tachabamos con abrazos y besos. Luego me acompañó a casa, y se fue con un par de besos más. Qué voy a hacer ahora? No se. Qué va a pasar? No se. Lo único que se es que hoy, después de dos años de espera, me diste un beso, el mejor. Me diste muchos besos, hoy, 7 de marzo.
Un día más. Un encuentro más. Un día normal. Todas esas cosas que pensé que sería del 7 de marzo se transformó en uno de mis más felices. En el 7 de marzo más hermoso de mi vida.

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