jueves, 8 de enero de 2009

Estan muriendo las falsas esperanzas. Esas que mi corazón hacía crear a mi mente aquellas veces que me decías verdades. Esas verdades que yo exageraba, esas verdades que me dieron lugar a pensar que ibas a volver a estar conmigo.
Estan muriendo las falsas esperanzas, dándole lugar al dolor del sentir que ya no vas a llevarme a la felicidad. Dándole espacio a las lágrimas que sin dudar empiezan a nacer.
Estan muriendo, y con ellas la dignidad de ser auténtica y de nadie. Con ellas el orgullo de caminar sabiendo que no estas sola.
Se hunden y marchitan, se ahogan y aplastan. Se avientan de mi llevándose todo. Llevándose el augurio del futuro ideal.
Qué triste, saber que te tuve, y que no vas a volver a mi. Saber que no la amás y que soy más tuya que mía.
Que agonía, me envuelve. Quiero escapar de este amor, quiero nunca olvidarte. Quiero que seas mío. Pero no...
No. Porque te acercás y te alejás, me amás y no me amás, me pintas un mundo de felicidad y me hacés llorar hasta el cansancio.
Te suplico que me dejes ser tuya, te suplico que me debores, te suplico que me hagas feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario