domingo, 9 de noviembre de 2008
De la muerte, el amor y los cuernos no se salva nadie.
Gritos desesperados de que alguien me pregunte "qué te pasa?". Patético pero real.Y aunque uno diga con su mejor cara de tarada "nada", y finja estar bien, siempre hay un tema para hablar.De la muerte, el amor y los cuernos no se salva nadie. NADIE. Ahí vuelven esos ataques de ansiadad, de esperar algo que no va a llegar o de perder esa mínima esperanza de no ser vos siempre la pesada que le mandás un msj todos los días preguntandole "qué haces?", o boludeces tales. Olvidarte a 30 km de que existe, o por lo menos olvidarte que tiene celular, para después volver a Viedma y de vuelta lo mismo. 'Se acabó ese juego que te hacía feliz'.
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